¿Alguna vez has sentido que tu voz no es escuchada, que tu potencial no es reconocido o que otros no ven en ti lo que tú sabes que Dios ha puesto en tu corazón?
Con demasiada frecuencia, las mujeres pasan desapercibidas o son subestimadas. Pero que otros no vean tu valor no significa que no tengas propósito, influencia o capacidad para liderar.